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La Multidimensionalidad del Género
Por Carl W. Bushong, Ph. D.

Cuando, fuera de un contexto lingüístico, hablamos de género, nos referimos a un concepto reciente en nuestra cultura, tanto profana como profesional. En l.955, John Money utilizó por primera vez la palabra "género" para referirse a los roles sexuales, a lo que añadió el término "identidad de género" en l.966, mientras realizaba su investigación sobre el género en la Universidad John Hopkins. En l.974, N. W. Fisk proporcionó nuestro ahora familiar diagnóstico de disforia de género. Anteriormente, se consideraba que el rol sexual era uno de los dos discontinuos y no parcialmente superpuestos atributos congenitales: hombre o mujer. Estas dos categorias mutuamente excluyentes no permitían variaciones. Por supuesto que reconocíamos las diferencias culturales en lo que se refiere a los roles sexuales, pero aún así sólo podía haber dos formas de expresión.
Ahora sabemos que el género de las personas es un continuum, una mezcla, similar a la "escala de grises". Pero nuestra distribución del género es bimodal, o sea que la mayoría de la gente está agrupada en los dos extremos (ver gráfico), con sólo una minoría entre ellos. La gran mayoría se ve a sí misma como o bien hombre, o bien mujer, con todo lo que ello implica.
Probablemente más desconcertante para nuestra visión convencional del género que esta falta de límites nítidos entre los roles de género, es el que pueda existir una MEZCLA de identidades, masculina y femenina, en un mismo individuo. Varios investigadores han desarrollado teorías acerca de cómo el cerebro se desarrolla antes del nacimiento a lo largo de líneas sexuales que se derivan de la mediación del andrógeno. Milton Diamond concluyó de su investigación que el cerebro tiene cuatro etapas de desarrollo del género. La primera es el establecimiento de patrones sexuales básicos, tales como agresividad vs. pasividad. En segundo lugar viene la identidad sexual (identidad de género); en tercero, el centro de acoplamiento (orientación sexual); y en cuarto, los centros de control para aptitudes sexuales tales como el orgasmo.
Gunter Dörner en Alemania, utilizando sus investigaciones con ratas, ve sólo tres etapas. Él cree que primero se desarrollan los centros sexuales, proporcionando las típicas características físicas masculinas y femeninas, después los centros de acoplamiento (orientación sexual) y después los centros de roles de género, similares a los "patrones sexuales básicos" de Diamond.
En tanto que psicoterapeuta, no pretendo entrar en la discusión de qué se desarrolla en qué orden y cómo. Adopto una postura más pragmática e intento observar qué comportamientos están vinculados o son independientes entre sí. De esta investigación y observación he elaborado la lista de cinco características del género semi-independientes. No como un dogma inmutable, sino como una hipótesis de trabajo, un mapa, si se prefiere, para ayudarnos a entender la conpleja y con frecuencia acaloradamente emocional cuestión del género. Consideren la identidad y el comportamiento sexuales como derivados de cinco características semi-independientes. Estas cinco características son:
1.-GENÉTICA NUESTRA HERENCIA CROMOSOMICA.
2.-APARIENCIA FISICA NUESTRAS CARACTERISTICAS SEXUALES
PRIMARIAS Y SECUNDARIAS.
3.-"CEREBRO SEXUAL" ESTRUCTURA FUNCIONAL DEL CEREBRO, A LO LARGO DE LINEAS DE GÉNERO.
4.-ORIENTACION SEXUAL OBJETOS SEXUALES Y DE AMOR, "MAPAS DE AMOR".
5.-IDENTIDAD DE GÉNERO COMO NOS VEMOS A NOSOTROS MISMOS: COMO HOMBRES, COMO MUJERES, O COMO UNA MEZCLA.
Mi teoría es que es posible para una persona verse a sí misma y funcionar como hombre o mujer en grado variable en cada una de las cinco sub-categorías independientemente de las otras. Por ejemplo, una persona puede ser mujer XX (cromosomáticamente mujer), físicamente mujer, tener un "cerebro de mujer" y ser heterosexual, pero verse a sí misma(mismo) como hombre, o cualquier otra combinación. Uno puede ser hombre o mujer en cada una de las cinco sub-categorías independientemente de las otras. Si utilizamos "F" para la identidad-función femenina y "M" para la identidad-función masculina, y de uno a cinco para las características semi-independientes de la lista anterior, podemos describir a cada persona de acuerdo con su particular mezcla:
1M---2M---3M---4M---5F
UN HOMBRE MORFOLOGICO CON DISFORIA DE GÉNERO
1M---2M---3M---4F---5M
UN HOMBRE HOMOSEXUAL
1F---2F---3M---4F---5F
UNA MUJER DOMINANTE PERO HETEROSEXUAL E INCLUSO FEMENINA
Como cada una de estas características independientes está graduada, es fácil ver que el número de posibles combinaciones y grados es de miles. En lo que respecta al género, cada uno de nosotros puede estar en una categoría de uno: uno mismo.
Tanto en la identidad de género como en la orientación sexual y como en el cerebro sexual, la expresión normalmente permanece constante desde la infancia y a lo largo de toda la vida.
Ahora, para una descripción más detallada e ilustración de las cinco sub-categorías de género:
Sólo se está empezando a entender la primera categoría, GENÉTICA. ¿Cómo y cuánto afectan las influencias genéticas a nuestra expresión de género? Sabemos que además de los tradicionales cromosomas XX de una mujer típica y XY de un hombre típico, hay otras combinaciones, tales como XXY, XYY y XO.
Una combinación XXY da como resultado 47 en lugar de 46 cromosomas. Esta condición es llamada síndrome de Klinefelder y se da en uno de cada 500 nacimientos. Las personbas con Klinefelder son estériles, tienen grandes pechos y los testículos y el pene pequeños, y una estructura del cuerpo de eunucos, como el personaje "Pat" en "Saturday Night Live". Muestran poco interés en el sexo.
Otro caso de 47 cromosomas es el del síndrome XYY. En él, la apariencia física y hormonal de la persona paracen las de un hombre normal, pero el comportamiento resulta afectado. Típicamente, la gente con síndrome XYY es bisexual o parafílica (pedófila, exhibicionistra, voyerista, etc.) y muestra muy poco control de sus impulsos.
Mientras que los síndromes de Klinefelder y XYY son ejemplos de un cromosoma de más, en el síndrome de Turner falta un cromosoma. Estas personas tienen 45 cromosomas (escritos como XO), no desarrollan gónadas y no tienen ninguna hormona sexual, salvo las que reciben de la madre durante la vida fetal.
Las personas con síndrome de Turner tienen órganos sexuales externos parecidos a los de una mujer y su comportamiento se caracteriza como hiper-femenino, orientado hacia el cuidado de los niños y mostrando poca aptitud espacial o para las matemáticas. La personalidad de la Turner, libre de toda influencia de la testosterona, tiende a ser exactamente lo contrario de la que tiene el conjunto de características propias de la "marimacho".
El síndrome de Turner se relaciona bien con nuestra segunda categoría, el GÉNERO FISICO, es decir, con nuestras características sexuales primarias y secundarias. Para exponer este aspecto del género necesitamos examinar la participación de las hormonas, en particular, la de la testosterona. Toda diferenciación sexual, física, mental y emocional, es producida por hormonas, cuyo efecto puede ser ampliado y/o especificado por el entorno social de uno. Durante la vida fetal, la cantidad presente, o la ausencia, de testosterona, determina nuestra sexualidad, física, mental y emocional. Hay momentos clave o períodos del desarrollo durante los cuales el feto se encamina hacia hombre o hacia mujer dependiendo del nivel de testosterona. Esas puertas pueden estar entreabiertas sólo durante unos pocos días y si el nivel de testosterona necesario no se da, entonces se desarrolla una orientación básica femenina, con sus consecuentes marcas sexuales, independientemente de los niveles de testosterona anteriores o posteriores a este momento crítico.
El primer momento crítico es el de la concepción, cuando la presencia del gen SRY (Región Determinante del Sexo del cromosoma Y) determinará nuestro género físico. El gen SRY se encuentra normalmente en el brazo corto del cromosoma Y, pero puede desprenderse dirigiéndose a un XY femenino (el Y perdiendo su gen SRY) o a un XX masculino (el SRY uniéndose al X).
El gen SRY hace que el feto descargue TDF (Factor Determinante de los Testículos), que convierte a las gónadas indiferenciadas en testículos. Una vez que los testículos se han formado, descargan andrógenos, tales como testosterona, dihidrotestosteroma y hormona anti-mulleriana.
Antes de la descarga de TDF, el feto que se está desarrollando tiene dos pequeñas estructuras, los conductos mulleriano y wolffiano, y dos pequeñas gónadas indiferenciadas que no son ni ovarios ni testículos. Sin la influencia del TDF y de la testosterona, las gónadas se convierten en ovarios y el conducto mulleriano en los órganos sexuales internos femeninos, el conducto wolffiano desaparece y el tejido sexual externo se convierte en los labios mayores, el clítoris, los labios menores y la funda clitoral. Con la influencia del TDF, las gónadas se convierten en testículos y los conductos wolffianos forman los órganos sexuales internos masculinos, los conductos mullerianos desaparecen y el tejido externo se convierte en el penis, el escroto, la funda del pene y el prepucio. En otras palabras, sin testosterona todos los fetos se convierten en mujeres. Adán salió de Eva, no Eva de Adán.
Mientras la diferenciación sexual primaria avanza hacia el género físico, algunas veces se producen desviaciones. A estas anomalías se les llama algunas veces "experimentos de la naturaleza". Uno de estos "experimentos" es una condición llamada hiperplasia congenital adrenal (CAH), cuando el feto femenino libera de sus glándulas adrenales una hormona esteroide que se parece a la testosterona. La criatura que resulta con frecuencia tiene genitales que confunden y que van desde genitales femeninos deformados hasta la apariencia de genitales masculinos. Si la criatura es criada como hombre, siguiendo cualquier cirugía "de ajuste", y se le dan hormonas masculinas en la pubertad, el individuo se desarrolla como un hombre con cromosomas XX, "normal" pero estéril. Por otra parte, si el niño es cirúrgicamente corregido hacia mujer y se le dan hormonas femeninas, hay un 50% de posibilidades de lesbianismo.
Otro revelador "experimento de la naturaleza" es el síndrome de insensibilidad al andrógeno. En este caso hay una cantidad normal de testosterona circulando en un feto con cromosomas XY, pero cada célula de este cuerpo es incapaz de reaccionar a ella. Es similar a síndrome de Turner en que ni los conductos mullerianos ni los wolffianos maduran y los genitales exteriores se desarrollan hasta una aproximación a genitales femeninos normales, pero difieren en que el TDF estimula a las gónadas a convertirse en testículos que funcionan en un cuerpo con cromosomas XY. La criatura es educada como una niña y es vista como una mujer hasta cuando no puede menstruar porque no tiene útero. Si suficiente estrógeno es producido por sus testículos, se convierte en una mujer estéril de apariencia normal con cromosomas XY y testículos internos.
Ahora debemos dejar la confortable arena de la biología y el desarrollo para entrar en la más rocosa, emocional e incluso política arena de la psicología, la antropología y la sociología. Una arena donde la deducción, la especulación y la evidencia circunstancial son más evidentes que los "duros hechos".
Los atributos tercero, cuarto y quinto residen en el cérebro, y hay controversia a dos niveles: el del desarrollo y el de lo congenital contra el entorno. Algunos todavía defienden que la orientación sexual es una elección y que no hay diferencia en las aptitudes mentales de hombres y mujeres. Otros argumentan que la evidencia, a la vez directa y circunstancial, de que estas posturas son incorrectas se está haciendo aplastante.
A causa de la controversia acerca de si existen diferencias significativas de estructura cerebral entre los géneros, limitaré mi discusión de la característica "cerebro sexual" a algunas diferencias de comportamiento que han sido observadas entre niñas y niños morfológicos. Siempre tengan presente que género físico no siempre significa género del "cerebro sexual". Y, mientras estas diferencias son la norma, no son absolutas. Pueden diferir en casos particulares.
Incluso unas pocas horas después del nacimiento, significativas diferencias de comportamiento se han observado entre niñas y niños morfológicamente normales. Las niñas son mucho más sensibles al tacto y al sonido que los niños. Las niñas de pocos dias invierten aproximadamente el doble de tiempo que los niños para mirar hacia atrás la cara de un adulto, e incluso más si el adulto está hablando. Una niña puede distinguir entre el llanto de otro bebé y otros ruidos extraños mucho antes que un niño. Incluso antes de poder entender el lenguaje, las niñas identifican mejor el contexto emocional de la conversación.
Recíprocamente, durante las primeras semanas de vida del bebé los niños no ponen atención a la presencia de un adulto, sea que les hable o que no. Sin embargo, ellos son más activos y despiertos. A la edad de varios meses, las niñas usualmente pueden distinguir entre las caras de los extraños y de la gente que conocen; los niños no demuestran usualmente esta habilidad.
Al convertirse los bebés en niños, las diferencias parecen intensificarse y polarizarse. Las niñas aprenden a hablar antes que los niños y lo hacen mejor. Los niños quieren explorar superficies, espacios y cosas, a las niñas les gusta hablar y escuchar. A los niños les gustan los juegos vigorosos en espacios amplios donde a las niñas les gustan los juegos más sedentarios en espacios más reducidos. A los niños les gusta construir, llevar las cosas aparte, explorar los aspectos mecánicos de las cosas y les interesan los otros niños sólo para su "utilización" (compañeros de juego, compañeros de equipo, aliados, etc.). Las niñas ven a los demás más como individuos, y probablemente excluirán a una persona porque no es "simpática", e incluirán fácilmente a niños más jóvenes y recordarán los nombres de los demás. Las niñas juegan juegos que implican al hogar, a la amistad y a las emociones. A los niños les gustan los juegos rudos y competitivos, llenos de destrucción y villanía. La etiqueta es un juego típico de niños, el infernáculo es un juego de niñas.
Si el "cerebro sexual" es controvertido, el cuarto atributo, la "orientación sexual" lo es aún más. Aunque hay controversia pública y política, la gran mayoría de los médicos y psicólogos están de acuerdo en que de la orientación sexual puede probarse que es principalmente congenital, o al menos firmemente establecida desde la temprana infancia. El término "orientación sexual" es un poco desorientador. Es más una "orientación erótica o de amor", en el sentido de que la "orientación sexual" determina el género físico que encontramos atractivo, del cual nos enamoramos y con el que tenemos fantasías tanto románticas como sexuales.
De experimentos con animales, "experimentos de naturaleza" en humanos y estudios genéticos y neurológicos, se deduce un consistente, aunque aún circunstancial, cuerpo de evidencias que indica que la orientación sexual de uno es muy determinada hormonalmente por la presencia de testosterona en los períodos claves del desarrollo fetal, y posiblemente incluso más allá. Como hemos visto con la hiperplasia congenital adrenal (CAH), los fetos femeninos expuestos a agentes parecidos a la testosterona si son, al nacer, criados como niñas, tienen la mitad de posibilidades de ser lesbianas, y la otra mitad de tener una orientación heterosexual. Estudios de gemelos idénticos también indican que cuando uno de los gemelo muestra una expresión homosexual o lesbiana, hay 50/50 posibilidades de expresión sexual o lesbiana en el otro gemelo, tanto si han sido criados juntos como si lo han sido separados.
El otro 50% de determinación puede ser desarrollo hormonal continuado, consideraciones medioambientales, o una mezcla. Una consideración interesante con respecto a la determinación puede ser durante nuestro temprano desarrollo posnatal, pues el estado fetal para el ser humano no se completa durante la gestación, sino que continúa durante un año o más fuera del útero. Y durante este tiempo crítico después del nacimiento, tenemos el nivel de testosterona más alto, si se excluye el comienzo de la pubertad, y muchos receptores del cerebro reciben esta poderosa hormona. En cualquier caso, entre las edades de tres y seis años la orientación sexual de uno queda establecida, aunque puede no actuar durante décadas, e incluso no hacerlo nunca.
El último de nuestros cinco atributos, la "identidad de género", es el último en ser identificado, y el menos entendido e investigado. Cuando la "identidad de género" no está de acuerdo con el "género físico", la persono es calificada como teniendo disforia de género. Al igual que la orientación sexual, la disforia de género no es patológica en sí misma, sino una aberración natural que ocurre en la población. Y, también al igual que con la orientación sexual, se discute acerca del porcentaje de la población que tiene disforia de género, variando las estimaciones desde una persona de cada 39.000 hasta el tres por ciento de la población general.
A pesar de que es útil para los psicoterapeutas y otros científicos del comportamiento emplear la nomenclatura de los diagnósticos, debemos recordar que estas categorías son con frecuencia fluidas. Una persona puede verse a sí misma y expresarse durante años como "crossdresser" (o sea, que desea ponerse ropas del sexo contrario), y luego cambiar su auto-identidad hacia una más transgenérica o transexual. Este cambio puede ser debido a que el individuo realmente cambia su visión de sí mismo con la edad, o a que más información y experiencia lo llevan a un entendimiento más claro de sí mismo.
Con frecuencia los individuos con disforia de género tienen una orientación sexual marcadamente diferente de su identidad de género, lo que sugiere que los períodos clave de estas formaciones tienen lugar en diferentes momentos. Mientras que los individuos con disforia de género tienen una amplia gama de incongruencia e incomodidad con su género físico, se han delineado tres grupos principales.
CROSSDRESSER
Los individuos con deseo de vestir las ropas del otro sexo son denominados "crossdressers".
La mayoría de los crossdressers son hombres heterosexuales, pues las preferencias sexuales de uno no tienen nada que ver con el hecho de ser crossdresser. A muchos hombres les gusta ponerse ropas de mujer en privado o en público, y pueden incluso tener ocasionalmente fantasías acerca de convertirse en mujeres. Antes denominados travestis, crossdressers se ha convertido en el término utilizado actualmente.
TRANSGENERISTA
Los transgeneristas son hombres y mujeres que prefieren alejarse de los extremos de los roles de género y perfeccionar una presentación de género andrógina. En su apariencia incorporan elementos a la vez de masculinidad y de feminidad. Pueden ser vistos por algunas personas como hombres y por otras como mujeres. Pueden vivir parte de su vida como hombres y parte como mujeres, o pueden vivir completamente en su nuevo género, pero sin proyectos de cirugía genital.
TRANSEXUAL
Las mujeres y los hombres cuya identidad de género está más de acuerdo con la del otro género son llamados transexuales. Estas personas desean deshacerse de sus características sexuales primarias y secundarias y vivir como miembros del otro sexo. Las técnicas hormonales y cirúrgicas hacen esto posible, pero es un proceso difícil, costoso y que produce muchas alteraciones, y no debe ser emprendido sin antes consultar con psicólogos y planearlo cuidadosamente , y teniendo una comprensión realista del posible resultado. La mayoría de las personas transexuales nacieron y vivieron inicialmente como hombres.
Desde el punto de vista del diagnóstico, los transexuales se dividen en las categorías de primario y secundario. Los transexuales primarios muestran un continuo y alto grado de disforia de género, usualmente desde una edad temprana (cinco a seis años). Los transexuales secundarios habitualmente se dan cuenta plenamente de su condición en su veintena y en su treintena, y pueden no seguir sus sentimientos hasta que son mucho mayores. Típicamente, los transexuales secundarios atraviesan fases en los cuales se autoconsideran como "crossdressers" o "transgeneristas".
Los resultados de la transexualidad varían mucho, pero no parece que ello sea debido significativamente a que trate de transexuales primarios o secundarios. Los que completan este proceso de reasignación de género (el proceso de "transición") y han mostrado la debida diligencia a lo largo de él, generalmente se hacen mucho bien a sí mismos y llevan vidas felices y plenas. Desgraciadamente, otros que viven el proceso a la ligera, superficialmente, pueden no estar preparados para asimilar su nuevo rol de género completa y cómodamente. A manera de conclusión, cuando pensemos en el género, debemos darnos cuenta de que existen muchas combinaciones posibles en lo que se refiere a él, y que todas son naturales. Aunque la mayoría de las personas son morfológicamente hombres o mujeres, aquellas cuyas cinco categorías de género pertenecen al mismo género pueden ser una minoría. La minoría más grande, pero aún así una minoría.

Traducción: Norma Mejía
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